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¿Qué pasa con Duolingo?

Hace un par de semanas, una estudiante me planteó unas cuestiones interesantes:

Varias veces Duolingo me dice que mis traducciones están mal, pero hoy hemos revisado mis dudas y mis respuestas están bien. A veces dudo hasta de mi inglés. He enseñado inglés por años, pero ahora ya no hay reglas. La gente habla como quiere, especialmente los jóvenes. Y, volviendo a Duolingo, siento que cuanto más avanzo, más errores tienen los ejercicios. ¿En español pasa lo mismo que en inglés? ¿Qué variante de español enseña Duolingo?

Ohhhh… Hay tanto que decir sobre este comentario con preguntas incluidas. En el artículo anterior, comenté sobre los cambios que experimenta un idioma, principalmente de una generación a otra, y en este artículo me ocuparé del tema de Duolingo.

Duolingo, para quienes no lo sepan, es una plataforma gratuita para aprender idiomas. Bueno, lo de «gratuita» es solamente si el usuario no quiere pagar por los planes sin publicidad y «mejorados» con IA.

Respecto a la variedad de español, la propia empresa explica que su curso «está basado en el español de Latinoamérica, con énfasis en el dialecto estándar usado en México». Sin embargo, parece que no está muy claro para los estudiantes porque me lo han preguntado más de una vez y me han mostrado frases con «vosotros» que es típico de la variante española, por lo que imagino que en realidad la aplicación queire ofrecer un poco de todo. Sin embargo, la elección de un dialecto u otro no justifica los errores en los ejercicios.

Todo empezó con… reCAPTCHA

Empecemos desde el principio, con el fundador, un tal Luis von Ahn, un empresario que antes de ser el cofundador y CEO de Duolingo creó CAPTCHA y reCAPTCHA. ¿Sabías que cada vez que reconociste una palabra para confirmar que eres humano ayudaste (sin tu permiso y gratis) a digitalizar 13 millones de artículos del catálogo del New York Times? ¿Y sabías que cada vez que reconoces un puente, un semáforo o una moto, estás entrenando el reconocimiento óptico de la IA (nuevamente, sin tu permiso y gratis)? Todo a beneficio de Google, claro, que le compró la idea a van Ahn, quien acuñó el término «computación humana» para referirse a la subcontratación masiva voluntaria (popularmente llamado crowdsourcing), que consiste en transferir a un grupo numeroso de personas dispersas las tareas que tradicionalmente realizarían los empleados.

La consolidación del modelo de negocio

¿Por qué es importante saber esto? Porque la idea original de Duolingo era hacer lo mismo, pero con traducciones. ¿Para qué contratar a un traductor si la gente lo puede hacer gratis? En un artículo de 2013 podemos leer las alabanzas al modelo de negocio.

A diferencia de otros sitios para aprender idiomas, [Duolingo] también sirve como una plataforma de traducción realizada con colaboración abierta (crowdsourced). En vez de cobrarles a los usuarios, estos pueden traducir documentos auténticos y sitios web, mientras otros usuarios votan para calificar la corrección de la traducción haciendo así el control de calidad. (…) los usuarios y las compañías que quieren traducciones para fines comerciales o material con derechos de autor deben abrir una cuenta especial y pagar una tarifa y así es como Duolingo gana dinero. Este modelo de negocios único ha llamado algo de atención y ha sido declarado «el modelo de negocio más astuto de la educación en línea».

¿Notaste como Duolingo hace dinero y los que traducen no? Además, traducir para aprender el idioma ya es suficientemente cuestionable. La traducción tiene un lugar en la clase de lengua extranjera, a veces es incluso inevitable, pero si se usa como recurso es con fines muy específicos y los métodos más reconocidos no la recomiendan.

La aplicación y yo

Abrí una cuenta en Duolingo allá por el 2016 para aprender mi sexto idioma. No duré en la plataforma ni una semana. El formato de «aprendizaje» se me hacía demasiado lento y aburrido. Además, el contenido de las lecciones no tenía mucha lógica. ¿Qué tan útil es aprender a reconocer la palabra «caballo» en la primera lección? Muy pronto después de empezar la aplicación me mostró la primera frase sin sentido, y ahí perdí todo interés. Hice caso omiso de los recordatorios y correos electrónicos con la omnipresente mascota de la aplicación, un búho verde. No acepto presión psicológica ni manipulación de un personaje ficticio. Finalmente borré mi cuenta y me olvidé del asunto… hasta que comencé a enseñar español de manera independiente.

Mis alumnos me hablaban de esta aplicación con cierta frecuencia. «Oh, lo siento, no hice mi tarea, pero todos los días he hecho mi Duolingo», me decían algunos, como si fuera razón suficiente para recibir una total absolución de espíritu. Los más convencidos presumían de sus récords, algunos dudaban de mis explicaciones porque «en Duolingo hay otra estructura» y otros traían sus dudas, «no sé quién está equivocado: ¿Duolingo o yo?», me decían. Felizmente, todos los estudiantes que usaban Duolingo reconocían que la aplicación no es suficiente y tendían a usarlo en mayor o menor medida solo como complemento a otras actividades de aprendizaje.

Nunca he recomendado Duolingo, pero tampoco desanimé a mis estudiantes de usarlo. Cada uno tiene su manera de aprender y si no les parece una pérdida de tiempo, que lo usen. Y justamente ahí está la cuestión: a muchos no les parece una pérdida de tiempo porque, en sus palabras, están «aprendiendo vocabulario y gramática y la repetición es importante y porque tiene un ingrediente competitivo y puntos y premios y es divertido, ¡como un juego!». Ajá, la ludificación (del inglés gamification, usar componentes lúdicos como técnica para lograr un objetivo que de otra manera sería tedioso) es un componente del enganchamiento (engagement), que consiste en hacer que la persona permanezca en una aplicación por más tiempo. Esto se logra proporcionando al usuario gratificación instantánea (si responde correctamente a un estímulo) y, si esto no funciona, Duolingo recurre a la culpa de hacer llorar al búho. Cuanto más tiempo pase el usuario en la aplicación, más publicidad verá y proporcionará más data (y/o mejor entrenará a la IA).

No puedo decir mucho más sobre esta aplicación dado que mis impresiones se derivan principalmente de un contacto indirecto, pero sí diré que era muy curioso para mí cómo algunos estudiantes justificaban las carencias de la aplicación, «es imposible crear un contenido sin errores» o «es que, si la frase es extraña, uno recuerda mejor la estructura», me decían. Respecto a este último punto, tengo mis dudas. Si a fuerza de repetición voy a recordar determinadas frases, prefiero que sean frases útiles, algo que pueda usar en la vida real. 

La última de Duolingo

El 28 de abril de 2025, el van Ahn, el CEO de Duolingo, anunció que la empresa está muy cerca de volverse IA-first (IA-primero), es decir, de priorizar la IA para finalmente reemplazar a sus trabajadores, en línea con la característica en común de sus proyectos: ¿para qué pagarle a la gente si hay otros métodos? En realidad, la transición a la IA ya había empezado seriamente con su introducción en 2023 y ahí es cuando los usuarios comenzaron a notar más errores en los ejercicios.

Entonces, si los estudiantes no se benefician como debe ser porque no aprenden realmente, tienen muchas dudas y se encuentran con errores a cada paso; si los trabajadores no se benefician porque van a ser reemplazados por la IA, ¿quién se beneficia? La empresa, gracias al pago por suscripciones y otras características, los que anuncian en la aplicación por la cantidad de gente que ve la publicidad y los que invierten en acciones de Duolingo.

Cotización de Duolingo en NASDAQ al 18/07/2025

Para cerrar

Recapitulando, conectar los errores de Duolingo a la variedad de español es una idea equivocada. Asumir que Duolingo puede recrear los cambios que una lengua puede experimentar en un período determinado es un razonamiento igualmente erróneo. Asimismo, es cuestionable conferirle autoridad a Duolingo solo porque se ha posicionado en el rol de enseñar algo. Por último, aprender un idioma no es fácil y divertido todo el tiempo y los usuarios deberían preguntarse si la ludificación realmente les está ayudando a cumplir sus objetivos.

Quiero aclarar que no estoy en contra de que la gente use aplicaciones en línea para aprender idiomas. Sé que hay algunos muy buenos en el mercado. Tampoco estoy en contra de Duolingo, pues cada quien es libre de hacer con su tiempo lo que quiera. Lo que me causa sorpresa es que a veces los estudiantes confíen más en un contenido con altas probabilidades de haber sido creado con IA (o en la propia IA como Chat GPT et al.) que en su propio juicio o en un humano conocedor de su lengua materna y capacitado para enseñarla.

Y tú, ¿has probado alguna aplicación o programa en línea para aprender un idioma? ¿Qué te parece el giro hacia la IA que están dando muchas empresas?

Elena