Tema presentado en la XIII Conferencia de Lengua, literatura y cultura de Iberoamérica, organizada por la Universidad Federal del Sur en Rostov del Don (Rusia) en diciembre de 2025.
Las canciones tradicionales de una comunidad, aparte de deleitar al público con sus ritmos, cuentan una historia colectiva que muchas veces define a sus autores. Tal es el caso de las canciones criollas de Perú y en esta ocasión voy a ilustrar con tres ejemplos cómo la letra de este género musical contribuye a la formación de la identidad peruana al ser un medio que transmite una narrativa basada en la autodescripción, la construcción del “otro” y referencias históricas.
¿Qué es la peruanidad?
La palabra peruanidad fue acuñada por Victor Andrés Belaunde (1883-1966), diplomático, político y filósofo peruano, quien en 1943 publicó un libro con el título Peruanidad, donde explora qué constituye la identidad peruana y conecta el concepto con el mestizaje como un enriquecimiento cultural resultado de la fusión entre el mundo español y la herencia andina.
Si bien no podemos hablar de “los peruanos” como un grupo homogéneo, ya que en realidad existen muchas naciones y grupos étnicos dentro del territorio peruano, en la actualidad la «peruanidad» se entiende como un sentimiento de orgullo y conexión de los peruanos con el país y sus manifestaciones culturales.
Las canciones criollas
La canción criolla es un género musical peruano declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2022 y que surgió a principios del siglo XX e incorpora ritmos españoles, andinos y africanos en distintas expresiones musicales como el vals, la marinera y el festejo.
Estas canciones se enseñan en los colegios, se escuchan en la radio (especialmente a la hora del almuerzo en los restaurantes), se bailan en eventos comunitarios y hay un día del año dedicado a este género musical. Por lo tanto, podemos decir que todavía están vigentes, sobre todo en la costa del país, que es donde se originaron.
¿Cómo encajan estas canciones en la formación de la identidad peruana?
Las canciones criollas son una manifestación artística que nos dicen quiénes son y cómo son los peruanos, al contar la historia desde el punto de vista de los grupos desfavorecidos y encontrando maneras de rescatar su dignidad mediante el ensalzamiento de lo propio y en detrimento de los opresores de la época. Esto coincide con las teorías de formación de la identidad, específicamente las propuestas por Tajfel y Stuart Hall.
Según Tajfel, en su Teoría de la identidad social, entre los procesos de formación de la identidad primero se da una categorización social, es decir primero hay una división del mundo entre “nosotros” y “ellos” para finalmente llegar a la comparación social, es decir que un grupo se evalúa favorablemente en comparación con grupos externos para incrementar su autoestima.
Por su parte, Stuart Hall propone que la identidad se “produce” o “construye” a través del discurso, representación y las relaciones históricas de poder. En este sentido, la identidad no es innata, sino que se va construyendo de acuerdo a las historias que nos contamos para explicar quiénes somos y de dónde venimos. El espacio mediático es un espacio de lucha en la que los grupos marginados pueden reclamar reconocimiento, redefinirse y cambiar la narrativa, por ejemplo a través del arte.
A continuación vamos a ver cómo se manifiesta esto en tres canciones criollas.
3 canciones emblemáticas como ejemplos autodefinición
La Flor de la Canela de Chabuca Granda
En La Flor de la Canela se describe a la mujer limeña en una serie de metáforas, siendo la más importante “la flor de la canela”, es decir, una mujer bella como una flor con la piel color canela como resultado de la combinación genética entre españoles e indígenas.
Como se aprecia en los versos relevantes líneas arriba, Granda habla sobre cómo la mujer limeña es bella, risueña y coqueta en su aspecto físico y su forma de caminar. Todas las características son positivas, lo cual ejemplifica la autoevaluación favorable para subirse la autoestima y replantear el proceso del mestizaje (históricamente doloroso) como algo capaz de crear algo hermoso.
Cholo Soy interpretada por Luis Abanto Morales
La palabra “cholo” es un término despectivo que los españoles usaban para referirse a los perros que no eran de raza pura y con el tiempo extendieron la denominación a los individuos del Nuevo Mundo que tenían, por lo general, un padre español y una madre indígena. Hasta ahora tiene una connotación negativa y se asocia principalmente con las personas del Ande.
Esta canción hace referencia a la relación de los indígenas con los conquistadores en la época de la colonia. Esto no necesariamente refleja la imagen que los peruanos tenemos sobre España y los españoles actualmente. Nuevamente, en referencia a las teorías de la identidad, este tipo de canciones son una manera de procesar las emociones colectivas para redefinir la relación con el poder y superar experiencias traumáticas.
En la primera parte de la canción se habla de manera positiva sobre la gente del Ande. Destacando, por ejemplo, que los pueblos indígenas viven de los recursos que les da la naturaleza y se sienten libres en la amplitud del agreste territorio del ande (la puna), donde realiza sus actividades diarias y artísticas (como tocar la quena).
Nosotros los cholos no pedimos nada
Pues faltando todo, todo nos alcanza
Déjame en la puna vivir a mis anchas
Trepar por los cerros detrás de mis cabras
Arando la tierra, tejiendo unos ponchos, pastando mis llamas
Y echar a los vientos la voz de mi quena
Luego se presenta la perspectiva de los españoles, quienes decían que los indios no tenían alma y los consideraban “menos que bestias” (Todorov, 2007. El problema de “el otro”) y esto justificaba el derecho de los colonizadores, como raza supuestamente “superior”, de someterlos y esclavizarlos. Estas ideas justificaban las acciones no solo de los españoles, sino de todos los conquistadores europeos entre el siglo XVI y principios del siglo XIX.
¿No dicen ustedes que el cholo es sin alma
Y que es como piedra, sin voz, sin palabra?
A continuación se presenta la construcción de «el otro», atribuyéndole características negativas (ambiciosos, traicioneros, explotadores, injustos), para generar el contraste que permite elevar la propia autoestima colectiva.
¿Acaso no fueron los blancos venidos de España
Que nos dieron muerte por oro y por plata?
¿No hubo un tal Pizarro que mató a Atahualpa?
Tras muchas promesas bonitas y falsas
… mis hermanos doblan las espaldas
por cuatro centavos que el patrón les paga
… mis hermanos son bestias de carga
llevando riquezas que otros se guardan
… mis hermanos viven en las montañas
como topos, escarba y escarba
mientras se enriquecen los que no trabajan
En estos versos se hace referencia a dos acontecimientos históricos: primero, al asesinato del último inca Atahualpa a manos de Pizarro después de que este último recibiera el rescate en metales preciosos y, en segundo lugar, al trabajo forzado que realizaban los indígenas bajo el control de los españoles, principalmente la mita (el trabajo en la mina) y la encomienda (un sistema colonial en el que los españoles se enriquecían al controlar la explotación y el tributo indígena).
Finalmente, llegamos a los dos versos principales de la canción:
Cholo soy
Y no me compadezcas
Aquí se observa claramente la redefinición de la relación con el poder. Volviendo a Stuart Hall, la construcción de la identidad no se basa en hechos, sino en las historias o narrativas que nos contamos. En el caso que nos ocupa, ser cholo deja de ser motivo de humillación para ser motivo de orgullo. Al mismo tiempo, es una muestra de resiliencia y un llamado a no pensar que la forma de vida andina carece de valor y que es un acto de “bondad” imponer otras costumbres o someterlos a trabajos forzados.
El que no tiene de Inga tiene de Mandinga de Arturo “El Zambo” Cavero
Las obras de este cantautor pertenecen al subgénero del festejo, un ritmo bailable surgido como expresión artística de los esclavos traídos de África. Cavero era llamado “Zambo”, un término heredado del sistema de castas español y usado para referirse a los descendientes de un negro y una india, tal como él mismo comenta en esta canción.
A mi abuelo lo trajeron
Ay, en un barco negrero
Dicen que llevó cadenas
Ay, como sufrió ese negro
…
Mi abuela fue buena india
por eso yo canto así
El que no tiene de Inga
tiene de Mandinga
Inga es otra forma de decir “Inca” o sea, indígena, del Ande, y Mandinga es un apellido de origen africano. Aunque estas palabras pertenecen a grupos étnicos específicos, esta frase popularmente se usa para indicar que Perú es un país «de todas las sangres», donde, como resultado del mestizaje, sus pobladores tienen ancestros indígenas, negros, blancos y asiáticos porque posteriormente también llegaron muchos trabajadores procedentes de China.
En la segunda parte de la canción, Cavero cuenta la historia de su tío, introduciendo otra combinación racial (negro y blanco) con insinuaciones en un tono jocoso.
A mi tío Don Francisco
lo llevaron para Chincha [Lugar al sur de Lima donde se asentó la población africana]
a trabajar en el fundo
de una blanca buena moza
Ahora yo tengo primas que tienen el pelo rubio
ojos claros con su bemba [Palabra coloquial para referirse a los labios gruesos]
Conclusiones
• Estas tres canciones son representativas de los descendientes de los tres grandes grupos que constituyeron la sociedad colonial: el español, el andino y el africano.
• Todas estas canciones, con sus diferentes ritmos y mensajes, pertenecen a un solo género musical: la canción criolla, un ejemplo de la fusión cultural que existe en Perú
• Las canciones criollas contribuyen a la formación de la identidad peruana al fomentar la autoestima colectiva atribuyendo a los peruanos características mayoritariamente positivas: la mujer bonita, el campesino que vive en armonía con la naturaleza y que por contraste no es traidor ni explotador, la aceptación del mestizaje como algo positivo y parte integrante de quiénes son los peruanos. Mientras que “los otros” (los “blancos”) son asociados con la ambición, la traición, el abuso.
• Las canciones criollas nos cuentan las experiencias de nuestros ancestros con versos que todos los peruanos conocemos y nos permiten conectar con nuestra historia, evocando emociones colectivas que contribuyen a fortalecer la cohesión social a través de una narrativa compartida que funciona como puente entre generaciones.
• Asimismo, si bien en muchas de las canciones se alude a la pérdida o a la traición, la mayoría tiene un ritmo alegre que permite procesar esas emociones, por lo que este género es un símbolo de la resistencia y resiliencia ante lo que fue el proceso colonizador y sus consecuencias. De hecho, actualmente estas canciones se bailan o se cantan sin pensar en lo malo que pasó, sino en lo bueno que es ser peruano.
¿Qué manifestación cultural contribuye a la formación de la identidad nacional en tu país? ¿Qué características atribuidas colectivamente son predominantes? ¿Qué narrativas son comunmente aceptadas y cómo están cambiando?
Espero que esta pequeño análisis te haya parecido interesante y que sirva para reflexionar.
Hasta la próxima,
Elena